Convite del Señor de Cuixtla: tradición, música y convivencia comunitaria
El domingo 19 de abril de 2026, las calles de Santa Catarina Cuixtla se llenaron de música, colores y alegría con la celebración del convite en honor al Señor de Cuixtla, una de las actividades que anteceden a la festividad religiosa de la comunidad. Esta tradición reúne a autoridades, mayordomos, alumbradoras, músicos, familias y habitantes que participan en la organización y celebración de sus costumbres.
Las alumbradoras: protagonistas del convite
Alrededor de las 16:00 horas, comenzaron los preparativos frente a la iglesia de Santa Catarina Mártir. En el atrio, decorado con papel picado de colores, las alumbradoras colocaron 24 canastas ceremoniales en dos filas, formando un pasillo entre la entrada del templo y el acceso al atrio.

Las alumbradoras son mujeres que, a lo largo del año, asumen la responsabilidad de mantener encendidas las velas que acompañan al Señor de Cuixtla. Durante el convite, su participación adquiere especial protagonismo, pues son ellas quienes encabezan el recorrido por las calles de la comunidad.

En esta ocasión, todas vistieron de rojo, aunque cada una eligió su propio atuendo. De acuerdo con lo compartido por habitantes de la comunidad, las alumbradoras acuerdan cada año el color que utilizarán durante la festividad, pudiendo elegir entre rojo, blanco u otros tonos.
Uno de los elementos más llamativos fueron las canastas ceremoniales de palma que las mujeres llevaron sobre la cabeza. Estas contaban con bases circulares decoradas con listones rojos, azules y blancos, así como imágenes religiosas del Señor de Cuixtla o de Santa Catarina Mártir. En su parte superior sobresalían tres arcos concéntricos adornados con flores, estrellas, mariposas y flecos de distintos colores. Algunas también incluían arreglos florales blancos, rosas y rojos, dispuestos en ocasiones en forma de cruz.

El inicio del convite fue anunciado mediante el encendido de una canasta decorada y acondicionada con pirotecnia, semejante a un torito. Dos personas se encargaron de manipularla y lanzar los cohetes, cuyo estruendo marcó el comienzo del recorrido.
Con las canastas sobre la cabeza, las alumbradoras comenzaron a caminar y bailar al ritmo de la banda de música. Detrás de ellas se incorporaron los músicos y, posteriormente, las personas que deseaban acompañar la celebración.
Un recorrido que reúne a la comunidad
El convite partió de la iglesia de Santa Catarina Mártir y recorrió algunas de las principales calles de Cuixtla, hasta regresar a la plaza central.
La celebración contó con la participación del comité de la iglesia católica, las alumbradoras, los padrinos, las autoridades municipales, el Comisariado de Bienes Comunales y los músicos de la comunidad. Cada grupo ocupó un espacio dentro del recorrido, reflejando las distintas responsabilidades y formas de participación que convergen en esta festividad.
La celebración también se extendió a quienes permanecieron en sus hogares. A lo largo del trayecto, familias y habitantes salieron a las puertas de sus viviendas para observar el paso del convite, saludar a las y los participantes y sumarse a la alegría colectiva. En algunos momentos se repartieron dulces y pequeños regalos, propiciando la interacción con quienes acompañaban el recorrido desde las calles.

Música, baile y convivencia frente a la iglesia vieja
Uno de los momentos más significativos del convite ocurrió durante una parada frente a la antigua iglesia de Santa Catarina Cuixtla, una construcción anterior al templo actualmente utilizado que quedó inconclusa.
En este espacio se instalaron lonas, sillas y un escenario para recibir a las y los asistentes. La banda interpretó música regional y comenzaron distintas rondas de baile, en las que participaron primero las alumbradoras, seguidas por los mayordomos y sus familias y, posteriormente, las autoridades municipales y comunales.

La música y el baile dieron paso a un momento de convivencia que permitió reconocer la importancia de la participación colectiva dentro de la celebración.
Un brindis especial para pedir la bendición del Señor de Cuixtla
Antes de concluir la estancia frente a la iglesia vieja, se realizó un brindis con una particularidad: en lugar de chocar vasos o copas, las personas formaron un círculo y cada una sostuvo la bebida de su preferencia, entre ellas mezcal, tepache, cerveza o agua.

Posteriormente, derramaron una pequeña porción de su bebida sobre el suelo, como un acto para pedir la bendición del Señor de Cuixtla y que las festividades se desarrollaran de manera adecuada y conforme a lo planeado.
Después del brindis se realizaron dos rondas adicionales de baile. Finalmente, las personas participantes recogieron las sillas y los materiales utilizados para continuar el recorrido.
Los padrinos y la organización de la festividad
La realización del convite y de las demás actividades de la fiesta patronal requiere una importante organización comunitaria.
Durante la visita se conoció que la celebración de 2026 contó con tres padrinos, quienes asumieron responsabilidades económicas y de organización, incluyendo la provisión de bebidas durante el convite y la calenda, así como la preparación del almuerzo, la comida y la cena correspondientes al primer día de la fiesta patronal.

A lo largo del recorrido se compartieron distintas bebidas tradicionales, como mezcal, tepache y una preparación conocida localmente como bomba, elaborada mediante la mezcla de tepache y mezcal.
Estas actividades también contaron con el apoyo de personas que realizaron labores de servicio comunitario, contribuyendo a la atención de las y los asistentes.
Los enmascarados: humor y baile como parte de la tradición
Otro de los momentos más animados fue la participación de los enmascarados, una tradición local en la que hombres utilizan vestimenta femenina, pelucas y máscaras para realizar presentaciones humorísticas y convivir con el público.
En esta ocasión participó un grupo de seis personas denominado As de Reinas, cuyos integrantes realizaron intervenciones cómicas, interactuaron con las personas asistentes e invitaron a bailar a algunas de ellas, especialmente a las autoridades municipales y comunales.

Antes de finalizar su participación, el grupo presentó un número musical sobre el escenario, durante el cual sus propios integrantes tocaron los instrumentos.
Su presencia aportó un componente de humor, creatividad y convivencia a la celebración, complementando las actividades religiosas y ceremoniales del convite.
Tradiciones y prácticas de cuidado ambiental
Durante la celebración también se observaron algunas prácticas orientadas a reducir la generación de residuos.
De acuerdo con lo compartido durante la visita, los mayordomos procuraron utilizar vajilla reutilizable de plástico para evitar el consumo de productos desechables. Asimismo, para servir el mezcal se emplearon recipientes tradicionales, como jícaras y segmentos huecos de carrizo.

Las personas encargadas del servicio comunitario distribuyeron las bebidas y posteriormente recolectaron los vasos utilizados en canastas de palma para su limpieza.
Estas prácticas muestran cómo el uso de materiales reutilizables y recipientes tradicionales puede formar parte de la organización de celebraciones comunitarias.
El cierre del convite y la espera de la calenda
Después de la convivencia frente a la iglesia vieja, el recorrido continuó hasta la plaza central, frente al Palacio Municipal de Santa Catarina Cuixtla.
Al llegar, las personas comenzaron a dispersarse, mientras la comunidad se preparaba para la siguiente actividad: la calenda nocturna, que daría continuidad a las celebraciones en honor al Señor de Cuixtla.
El convite permitió observar cómo las tradiciones religiosas de Santa Catarina Cuixtla también constituyen espacios de encuentro, colaboración y participación comunitaria. Desde las alumbradoras y los padrinos hasta las autoridades, músicos, familias y personas que brindan servicio durante la festividad, cada participante contribuye a mantener viva una celebración que forma parte de la identidad cultural de la comunidad.